|
Historias del Campo
Estefania Aybar
Estefanía Aybar nació en el pequeño pueblo Dominicano Batey Uno. A la edad de tres meses ya era evidente a su familia que tenía necesidades especiales. A la edad de seis meses, Estefanía no era capaz de mover sus piernas y gatear como los demás niños de esa edad. Tampoco podía concentrar su vista en un punto fijo pues sus ojos se movían de un lado al otro.
Para ese tiempo Estefanía fue a vivir con su tía, Lidia Rivas, quien empezó a llevarla a la ciudad de Santiago para que recibiera rehabilitación. Por medio de ejercicios de rehabilitación y perseverancia, Estefanía, con la ayuda de Lidia, pudo aprender su propia versión de gatear, algo que lograba sentándose y arrastrándose por el suelo. Al pasar el tiempo, Estefanía poco a poco cobró fuerzas para aprender a caminar. A la edad de dos años y medio ya podía caminar sin ayuda.
Desafortunadamente, aunque Estefanía hizo un gran avance aprendiendo a caminar, todavía no podía hacer nada más por sí misma. Su familia tenía que hacerlo todo por ella desde cepillarle los dientes hasta bañarla. Además, Estefanía hablaba muy poco y no podía comunicar sus necesidades emocionales y físicas.
En el año 1994, cuando Estefanía tenía cinco años de edad, Lidia recibió una visita de Trudy Bekker, la Directora Nacional de International Child Care RD, quien le sugirió a Lidia entrenarse para convertirse en Promotora de Rehabilitación desde la Comunidad (RDC). Como Promotora de RDC, entrenada en el método Portage, Lidia iba a poder ofrecer más ayuda a su sobrina, así como a otros niños discapacitados. Lidia aceptó la oferta de inmediato.
Desde entonces, Lidia y otras Promotoras de RDC han podido enseñar a Estefanía cómo cuidarse mejor. Ahora puede bañarse por sí sola, amarrar los lazos de sus zapatos y hasta hacer algunas tareas domésticas incluyendo sacudir los muebles y fregar.
Aunque Estefanía, que ahora cuenta con catorce años de edad, todavía habla y piensa como una niña de 6 años, ha hecho avances extraordinarios en su desarrollo por medio de la dedicación y el amor de su tía Lidia. Estefanía y su familia consideran el programa de Rehabilitación desde la Comunidad como un regalo del cielo. |